Primero Uber, luego las aerolíneas y ahora… ¿tu despensa? Sí, hablamos de un fenómeno que está llegando a los supermercados: las tarifas dinámicas.
Si te ha pasado que haciendo tu super, ayer encontraste un producto que costaba menos y hoy el precio subió, es posible que te encuentres ante esta estrategia de venta popular impulsada por la inteligencia artificial.
Para que este modelo no te agarre en curva y le de en la torre a tu presupuesto, hoy te contamos cómo funcionan las tarifas dinámicas en el super y cómo puedes ganarle.
¿Qué son las tarifas dinámicas y por qué están llegando al súper?
Aunque ya consumes con este modelo en tu vida diaria: boletos de avión, hoteles, servicios de Uber o Didi, e incluso boletos de concierto (hola Ticketmaster), todo perfila que próximamente tu despensa podría ser el siguiente lugar donde verás reflejado esto.
(Psst. En Estados Unidos ya está sucediendo.)
¿Cómo funcionan? Lo básico que debemos entender: Las tarifas dinámicas son un sistema en el que los precios no son fijos, sino que cambian en función de variables como demanda, nivel de inventario, competencia y comportamiento de compra.
Y, ¿cómo es que fijan esos precios? Aquí viene su super aliado: La inteligencia artificial.
El aliado de las tarifas dinámicas en el super: La inteligencia artificial
Algunos supermercados en Estados Unidos como Instacart y Kroger ya están implementando el uso de tarifas dinámicas y etiquetas electrónicas.
Aunque ha traido a discusión el tener precios cambiantes durante el mismo día en los locales, ya que esto motiva a que las empresas maximicen sus ganancias, hay otro lado de la moneda: reducir el desperdicio de alimentos.
Y aquí va el dato incómodo:
A nivel mundial se desperdicia cerca del 30% de los alimentos que se producen, de acuerdo a la FAO. En números simples: de cada 10 productos, 3 acaban en la basura. Sí, dinero directo al bote.
En supermercados, el mayor problema está en los productos perecederos: frutas, verduras, carnes y lácteos que se quedan esperando comprador… hasta que ya nadie los quiere.
Ahí entran las tarifas dinámicas.
La lógica es sencilla: si algo está por caducar, bájale el precio ya, no cuando ya parece reliquia arqueológica.
¿Eso ya pasa en la vida real con precios online?
Oh sí. Un caso que explotó en redes fue el de la tienda americana Instacart, la app de súper a domicilio.
Una investigación conjunta de Consumer Reports, Groundwork Collaborative y More Perfect Union encontró que algunos usuarios veían hasta 23 % más por el mismo producto que otras personas, en la misma tienda y al mismo tiempo.
Imagínate:
Mientras tú pagabas $3.99 dólares por un artículo, tu vecino podría ver $4.79 dóalres por el mismito. Eso es precio aleatorio de laboratorio, no súper honesto.
La reacción fue tan fuerte que Instacart decidió detener los experimentos de precios automatizados tras críticas públicas y regulatorias en EE. UU. por parte de la Federal Trade Commission (FTC).
¿Y en México esto funcionaría en el súper de la esquina?
Aunque aún la tendencia no ha llegado a México y no se tiene en el mapa. Aquí el reto no es solo poner precios distintos, sino hacerlo confiable, justo y claro, porque el sí observamos precios (y se enoja si siente que lo están viendo la cara).
E incluso algunos académicos han modelado que ajustar precios según fecha de caducidad puede ayudar a vender antes de que se pierda, reduciendo alimentos desperdiciados.
Ese tipo de estrategias algorítmicas no son magia: si se usan sin transparencia, pueden generar desconfianza (y con razón).
Además, los precios algorítmicos pueden impactar negativamente al consumidor, especialmente si no hay información sobre cómo se calculan esos precios.
A la actualización de esta nota, en el Estado de Maryland, Estados Unidos, El gobernador Wes Moore está impulsando el proyecto «Protection from Predatory Pricing Act», una ley que busca que lo s precios de los supermercados permanezcan fijos al menos un día y se prohibiría usar datos de vigilancia o información personal para fijar precios individualizados.
Y sí, precisamente impedir que los datos de quienes compran se usen para maximizar ganancias.
De acuerdo al Diario El Tiempo Latino, aunque no hay registros de tarifas dinámicas en este Estado, esta la ley se plantea busca prevenir que los algoritmos afecten al bolsillo de los habitantes a la larga, sobre todo con la inflación, el aumento de precios en los alimentos y el contexto global.
Hacks para comprar con tarifas dinámicas
Y, ¿cómo ahorrar dinero con tarifas dinámicas en el supermercado? La Dra. en Ciencias de la computación por la UCLA y experta en Inteligencia Artificial, Saiph Savage nos compartió algunos tips para cuidar la cartera ante esta tendencia. Toma nota.
Si vas a comprar en línea:
- Deja tus productos en “carrito” de 2 a 3 días. Esto puede activar a la IA para enviarte un código de descuento de entre el 15-25% para convencerte de comprar.
- A veces los precios varian por el código postal. Si cambias tu “tienda preferida” en la app del super a una sucursal de menor ingreso, podrías conseguir precios digitales más bajos.
- Borra caché. La IA detecta tus búsquedas y si tienes de marcas “premium” detectará que no necesitas descuentos. Borra tu historial.
Aunque las tarifas dinámicas impulsadas por IA sí pueden ayudar a reducir desperdicio y mejorar eficiencia, también pueden convertirse en una trampa si no hay reglas claras.
Mientras se regule y nos alcance esta tendencia, no olvides armar tu presupuesto, seguir comparando precios y buscar opciones locales que además de activar la economía, puedes encontrar precios más accesibles (y sin sentirte en Uber en el supermercado).
Cuéntanos, ¿consideras que sea posible tener tarifas dinámicas en México? ¿Cómo podrían afectar tu bolsillo?








Ya hay tarifas dinámicas, al menos en alsuper asi se manejan y von su tarjeta de cleinte frecuente claro que nos tienen checaditos
Es fascinante (y un poco aterrador) ver cómo el modelo de Uber o Ticketmaster quiere meterse hasta en nuestro refrigerador. El artículo toca un punto neurálgico: la delgada línea entre la eficiencia logística (reducir el desperdicio de comida) y el abuso algorítmico.
Lo que me parece un acierto:
El enfoque en el desperdicio: Que la IA ayude a bajar el precio de un yogurt que vence mañana es un «ganar-ganar». Menos basura para el planeta y un alivio para el bolsillo de quien busca ofertas. Si la tecnología se usa para la sostenibilidad, bienvenida sea.
Los «hacks» de Saiph Savage: ¡Oro puro! Lo de dejar el carrito abandonado para forzar un cupón es el equivalente moderno de regatear en el mercado, pero contra un robot.
El lado oscuro (y por qué en México será un reto):
El artículo menciona el caso de Instacart y Maryland, y ahí está la clave: la transparencia. En México, el consumidor es sumamente sensible al precio. Si ya nos molesta que el aguacate suba por temporada, imagínate el caos en una fila de cajas si el precio de la leche cambió mientras caminabas del pasillo 3 al pasillo 7.
Dato para reflexionar: Si permitimos que la IA use nuestro historial de búsqueda para fijar precios, estamos aceptando que «el que más tiene, más paga», lo cual rompe con la idea de un mercado abierto y justo.
¿Funcionaría en México?
Honestamente, lo veo difícil a corto plazo en tiendas físicas debido a la infraestructura (esas etiquetas electrónicas no son baratas). Sin embargo, en el e-commerce (Walmart Pass, Cornershop/Uber Eats), estoy seguro de que ya está pasando de forma silenciosa.
Mi conclusión: La tecnología no es la villana, pero la falta de regulación sí puede serlo. Necesitamos leyes como las de Maryland antes de que los algoritmos decidan si hoy cenamos carne o frijoles basándose en nuestro código postal.