¿Pagas más por color? Impuesto rosa y porque todo cuesta más

¿Te ha pasado que, entras a Amazon, buscas un nuevo teclado para tu computadora y encuentras uno rosa que te encanta? Este cuesta $1,500 pesos pero, ¿cuando ves las sugerencias te aparece el mismo, por $200 pesos menos?

O, ahora con el regreso a clases, el mismo short de mezclilla azul está en $300 pesos, pero si es rosa, el precio se eleva a $350 pesos. 

Sí has notado este fenómeno, puede que te estés enfrentando al famoso “impuesto rosa” o pink tax. 

Pero, ¿es el único? Hoy te revelamos de qué va el impuesto rosa, sí es exclusivo para mujeres y cómo proteger a tu bolsillo de  él. 

¿Los productos “para niñas” realmente cuestan más?

Con el regreso a clases, los útiles escolares, accesorios y ropa, pareciera que se encarecen… hasta que miras con lupa y descubres, que hay una variación de precios entre los objetos que tienen color rosa (u otro) versus, los de colores más sobrios. 

¿Coincidencia? No lo creo. 

A este fenómeno se le conoce como impuesto rosa, y aunque no es “legal”, sí es algo que afecta a tu bolsillo. 

Ojo, No se trata de un impuesto  regulado y que aparezca en el ticket de compra, sino de las diferencias de precio que pueden existir entre productos similares dirigidos a distintos géneros.

En otras palabras: dos productos pueden hacer prácticamente lo mismo, pero uno puede costar más por su presentación, diseño o por estar dirigido específicamente a mujeres o niñas.

Y, ¿de cuánto estamos hablando?

De acuerdo a la La doctora Diana Lizette Becerra, Profesora del Departamento de Métodos Cuantitativos  e Investigadora de la Plataforma de Economía de Jalisco del Centro Universitario de Ciencia Económico Administrativas (CUCEA), destacó que este aumento en supermercados locales asciende entre el 17 y el 25%, mientras que en servicios como cortes de cabello, seguros médicos, atención financiera, etcétera, este incremento puede llegar hasta el 40%.

Pero una cosa es hablar del impuesto rosa en rastrillos, desodorantes o productos de cuidado personal y otra muy distinta es preguntarnos:

¿También aparece cuando hacemos las compras del regreso a clases?

Como el color rosa está metido hasta en la sopa, decidimos hacer la tarea…

Comparamos productos disponibles en tiendas como Lumen, Office Depot y Walmart para buscar diferencias entre opciones dirigidas a niñas, niños y público general.

Y el resultado nos dejó una lección importante: no todo lo rosa cuesta más. 

Pero eso tampoco significa que tu cartera esté completamente a salvo.

Veamos:

Buscamos los productos más parecidos y que cumplieran con las mismas funciones. 

Caso 1: rosa vs. azul… empate

Uno de los comparativos más claros fue el de una lapicera de la línea Maped Agave.

RosaAzul
Office Depot$58.80 pesos$58.80 pesos
Lumen$78 pesos$78 pesos
Amazon$58.80 pesos$58.80

Encontramos versiones en rosa y azul con el mismo precio publicado: de $58 a $78

Misma línea, misma función, solo era diferente color. 

Pero aquí, lo importante,el rosa no cuesta más.

Si bien el precio llegaba a variar de tienda en tienda (por lo que siempre te recomendamos hacer comparativas), la realidad es que el precio se mantenía fijo. Por lo que no siempre es forzoso que sea un tema de género el impuesto rosa. 

El precio del color

Pero, ¿qué sucede cuando tenemos un mismo producto y entre su versión blanco y la amarilla  o el color de tu preferencia cambia? 

Aquí, es donde la mercadotecnia entra en juego. 

Porque, muchas veces el precio de tu teclado favorito, se ve influenciado por la demanda y la tendencia que esté en ese momento. 

Investigaciones publicadas en el Journal of Marketing han encontrado que elementos como la saturación del color pueden modificar la percepción de eficacia de ciertos productos. En otras palabras, la forma en que se ve un producto puede influir en cómo creemos que funciona. Journal of Marketing: Color Me Effective

Y esto es relevante porque nuestro cerebro no analiza una compra únicamente como: función + precio = decisión.

También entran en juego cosas como: apariencia, identidad, gusto, incluso pertenencia.

Por ejemplo, en Amazon encontramos el teclado “KNOWSQT Teclado de computadora inalambrico”, pero checa los precios según el color: 

Modelo y ColorPrecio
Purple Colorful$399.99
Blanco con Rosa$635.58
Blanco con Verde$639.55

Aquí la diferencia entre precios se va elevando, porque del modelo morado al rosa son $235 pesos, y de este a los otros colores  hay una diferencia de 4 pesos. 

Eso representa aproximadamente casi el 60% de aumento entre un color y otro. 

Si la respuesta es: mejor material, mayor resistencia o una característica extra, entonces quizá la diferencia tiene sentido.

Pero si básicamente estamos pagando por un diseño que nos gusta más, también es válido. La clave está en reconocerlo.

Los personajes también pueden tener precio

Pero no es por lo único que pagamos, también entra en juego si son las KPop Demon Hunters, los Avengers o Moana está presente en la mochila o lapicera.

Es decir, sí hay un personaje de moda. 

Hicimos otro ejercicio, ahora con las mochilas Ruz, donde encontramos modelos con dimensiones generales similares y precios diferentes:

ModeloPrecio publicado
Moana$789
Minecraft$789
Mickey$869
Frozen$909

Y aquí encontramos algo que rompe la idea de que todo lo asociado con niñas cuesta más. Moana y Minecraft costaban lo mismo.

Mientras que otros modelos tenían precios superiores.

¿Por qué?

Puede haber varias razones:

  • licencia;
  • diseño;
  • acabados;
  • colección;
  • características adicionales.

Lo que sí vemos es algo más amplio: El personaje y el diseño forman parte del valor comercial del producto.

Y eso puede hacer que paguemos más por una versión cuya función básica sigue siendo la misma: guardar tus cosas.

El problema no es pagar por algo bonito

Entonces, ¿deberíamos ser los grinchs del color? No, pero si considera que tus gustos, pueden influenciar mucho en tu cartera. 

El problema aparece cuando confundimos: “Me gusta más”, con:“Necesito pagar más porque es mejor”.

Antes de elegir una versión por su color, diseño o personaje, revisa:

Calidad ¿Los materiales son mejores?

Durabilidad ¿Va a durar más de un ciclo escolar?

Capacidad ¿Realmente tiene mayor espacio?

Función ¿Hace algo que la versión más barata no hace?

Precio ¿La diferencia se justifica por alguna de las anteriores?

Diseño ¿Me gusta más?

Pero ahora ya sabes que es un gusto y puedes decidir cuánto de tu presupuesto quieres destinarle.

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