Pequeño Cerdo Capitalista

Los pecados financieros: La Ira

¿Alguna vez han estado tan trabados del coraje al hacer una reclamación que hasta olvidan guardar el comprobante de dicha queja y anotar datos necesarios como el nombre del nefasto(a) tipin(a) para reportarlo,  la fecha y la hora?..



¿Un mal día los ha hecho desquitarse con la tarjeta en un antro, salida de compras o una contratación que ni necesitaban ?…


¿Han cancelado cuentas o servicios que sí necesitaban y se cambiaron a uno peor sin realmente evaluar sólo por no tratar más con esa empresa?…


¿El cuate les chocó, se puso loco, los sacó de sus cabales, le rayaron el coche y al final por eso acabaron pagando ustedes cuando él era el de la culpa?


Todas las anteriores –y seguro ustedes pensaron en más- son manifestaciones de un pecado capital… y no en el sentido religioso: la ira financiera.


El gravísimo problema es que aparte de que se te haga el hígado paté (y si es frecuente te cueste muchas idas al doctor) el que sale pagando el precio de la ira son tú y tu cartera, no el gandalla, inepto, avorazado o tranza que te hallas encontrado.
Ira Financiera
De Random

 Y un pecaminoso ejemplo: La vida en condominio es siempre complicada, pero por este pecado financiero a un par de vecinos se les hizo más  ¡cara!

Resulta que un vecino gandalla estaba remodelando su casa y levantó una barda que les tapaba toda la vista y además estaba fuera de los estándares de construcción del condominio. Los afectados estaban no enchilados, lo que sigue, y los fueron a denunciar a la Delegación. Mucho grito y sombrerazo, pero hasta ahí todo iba bien para los quejosos… haaasta que los vecinos afectados por la barda se les ocurrió en un arranque meterse a la obra para tomar fotos. Eso, queridos lectores, se llama “allanamiento de morada” y entonces estos le dieron una muuuy buena arma al de la barda para contrademandarlos y además por un delito. Échense el costo de abogados, que no estaba calculado, cuando bien la podrían haber ganado si no se hubieran alocado.


Evitar la ira financiera no implica que tengas que convertirte en la Dulce Polly y aguantar apaciblemente un mal servicio, que no te cumplan lo que prometieron en un contrato o aceptar cargos que no deberías ¡Por el contrario! Implica que hay que canalizar esa furia inteligentemente para que salgas victorioso de la situación y no más fregado que cuando el rollo empezó.


No es una mafufada el famoso dicho “el que se enoja pierde”, así que cuando sea tu cartera y bienestar futuro lo que esté en juego respira hondo, cuenta hasta 20,000 y evita a toda costa caer en este pecado financiero.

Si quieren quedar libres de pecados… financieros, aclaro, córranle a los blogs de Adina Chelminsky, Roberto Morán, Karla Bayly, El Peso Nuestro de Cada Día, Vivir como Reina, BlogyLana y Previsión Financiera.

En orden de aparición el pecado que sigue es la Envidia, buenísimo post por Karla Bayly

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